jueves, 14 de julio de 2011

Yo soy ese pequeño...


Yo soy el niño que no puede hablar o explicar lo que siente. A menudo me lastima, lo que puedo ver en tus ojos. Usted se pregunta cuánto soy consciente de lo que hago. Veo que también, Soy consciente de mucho ... si eres feliz, triste, temeroso, paciente o impaciente, lleno de amor y si tienes el deseo o simplemente cumples con tu deber por mí. Me maravilla tu frustración, a sabiendas de que en mi esta se da mucho mayor, porque yo no puedo expresar mis necesidades como usted lo hace.

No se puede concebir mi aislamiento; tan completo que es a veces. Yo doy conversaciones inteligentes, lindas observaciones que han echó a reír a varios en repetidas ocasiones. Yo no le doy respuestas a las preguntas que se hace todos los días, sobre mi, esas respuestas tan esperadas sobre mi bienestar, compartiendo mis necesidades, o comentarios para que usted pueda entenderme mejor. Y pueda darme la comprension que tanto necesito.

Lo que sí le doy es mucho más valioso que da lugar para oportunidades. Oportunidades para descubrir la profundidad de su carácter, no el mío, la profundidad de su amor, su compromiso, su paciencia, su capacidad, la oportunidad de explorar su espíritu más profundamente de lo que alguna vez has imaginado. Yo lo lleve mucho más alla de lo que nunca iría por su cuenta, trabajando más, buscando respuestas a sus muchas preguntas sin contestacion. Yo soy el niño que no puede expresarse como los demas.

Yo soy el niño que a pesar de su discapacidad mental. Halla una infinita alegría en las cosas simples. No estoy agobiado por los conflictos que solo dañan. Mi regalo para ti es darte la libertad para disfrutar las cosas como un niño, para que tu me enseñes a abrazarte y asi, darte amor, sin necesidad de palabras. Te doy el don de la sencillez. Yo soy el niño con una discapacidad mental.

Soy un niño con necesidades especiales. Yo soy tu maestro. Si me permiten, voy a enseñar lo que es realmente importante en la vida. Yo te daré, y te enseñaré el amor incondicional. Te regalo mi confianza inocente, mi dependencia de ti. Yo le enseñe a olvidar sus propias necesidades, deseos y sueños. Y lo lamento, pero te dare a cambio todas las satisfacciones... Por encima de todo, te enseñare acerca de la esperanza y la fe. Soy un niño con necesidades especiales.

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