sábado, 16 de julio de 2011

Que no daría yo...


Suspendido entre la tierra y el cielo,

rodeado de la inmensidad del mar,

intentando atrapar vuelos de gaviotas.

-Me pregunto, hacia dónde

tu mente volará

Quisiera entrar contigo en ese mundo,

que dicen: que es tiniebla y soledad.

Tomarte suavemente de la mano

y acompañarte para ver tu verdad.

¡Qué no daría yo!...

porque posaras tu cabeza en mi regazo

y, con alas de mariposa, poderte acariciar.

Besarte con los labios del viento,

y enseñarte qué significa: Amar.

Alejar los miedos que te acosan,

¡arrastrarte hacia la realidad!.

Que pudieras comprender la diferencia

que existe entre el reír y el llorar.

Iluminar tu noche con colores,

compartir los juegos y el soñar,

guiarte hacia la luz, fuera del laberinto

que no deja a tu mente fluir en libertad.

¡Qué no daría yo

porque pudieras volver a comenzar!

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